Cali tiembla por dentro: primero el techo, después la terapia
Por: Javier López
Psicólogo
Según se dice, la Alcaldía de Cali ha anunciado que priorizará la asistencia psicológica de las personas que sufrieron durante el terremoto. La intención es buena, y necesaria. Un sismo de más de 7.4 no solo tumba edificios; deja a una ciudad entera temblando por dentro. Lo vemos en las calles: gente que no duerme, que se angustia con cualquier vibración, que llora, que no puede volver a su casa.
Podemos decir sin exagerar que el 60 o 70% de la población requiere algún tipo de acompañamiento. Pero aquí hay que hacer una aclaración desde la psicología que el gobierno parece estar invirtiendo: no se puede atender psicológicamente a quien aún no tiene dónde dormir.
La psicología de desastres tiene una jerarquía que es casi idéntica a la pirámide de Maslow. No es una ocurrencia mía, es la guía de la OMS y la OPS para emergencias humanitarias.
¿Bajo qué pautas se debe atender?
La intervención no empieza con terapia. Empieza con humanidad. Las guías internacionales establecen 4 niveles en forma de pirámide:
Nivel 1 y 2 - La base, y lo más urgente: Son los servicios básicos y la seguridad. Rescatar a la mayor cantidad de personas posibles, atender lesiones físicas, dar albergue, alimentación y restablecer la seguridad. Esto implica también apoyo comunitario y familiar. El apoyo psicosocial no solo consiste en la atención de salud, sino en soportes múltiples, incluido el consuelo de su familia y comunidad. Esta fase no puede durar 6 meses. Tiene que ser instantánea.
Nivel 3 - Los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP): Es lo que la OMS recomienda para las primeras horas y días. No es terapia. Son 3 acciones: Observar, Escuchar y Conectar. No se obliga a la persona a contar su trauma, se le brinda calma, se le informa dónde está su familia, se le orienta sobre donde comer y dormir. Su objetivo es ofrecer líneas comunes claras sobre cómo debe ser la ayuda psicológica de emergencia inmediatamente después de un suceso de estrés máximo.
Nivel 4 - La atención especializada: Solo después de que la persona está estabilizada, se evalúan síntomas de estrés agudo o TEPT y se canaliza a salud mental. Aquí sí entra el psicólogo clínico, el psiquiatra.
Si invertimos el orden, el fracaso es seguro. ¿De qué sirve que yo atienda a una madre en crisis si ella sigue viendo su edificio cuarteado a punto de venirse, o sigue esperando la noticia de un familiar atrapado? La terapia se vuelve imposible porque el peligro sigue activo.
La ciencia lo resume en 5 principios de Hobfoll et al. (2007), que son el estándar de oro para toda intervención en crisis:
1. Seguridad: Que la persona se sienta físicamente a salvo.
2. Calma: Reducir la hiperactivación. No alarmar más.
3. Autoeficacia y eficacia colectiva: Que la persona sienta que puede hacer algo por sí misma y con sus vecinos.
4. Conexión: Reencontrar familia, vecinos, redes.
5. Esperanza: Dar información veraz sobre ayudas, reconstrucción, empleo.
Ninguno de estos 5 principios se cumple entregando balones de fútbol a los niños mientras duermen en la calle. No es que sea malo darles un balón - distraerse es parte de la recuperación - pero no era el momento. Es el ejemplo perfecto de una buena acción fuera de tiempo.
¿Qué debe hacer entonces el Estado? 1. No patologizar de entrada. La mayoría de reacciones - miedo, insomnio, llanto, sobresalto - son normales ante una situación anormal. No todo es TEPT. 2. No hacer debriefing psicológico forzado. Obligar a la gente a revivir el terremoto en grupo en los primeros días, está contraindicado por la OMS. Aumenta el trauma. 3. Garantizar la vida estable primero. Como dice la Guía Técnica de Salud Mental en Desastres de la OPS: los problemas de salud mental requieren atención prolongada, mientras las víctimas tratan de reconstruir sus vidas. La reconstrucción de la vida material es parte de la terapia. 4. Luego sí, desplegar equipos psicosociales por fases, con psicólogos, trabajadores sociales, pedagogos, como ya hace el ICBF en emergencias, para acompañamiento, intervención en crisis y seguimiento a 3, 6 y 12 meses.
La asistencia psicosocial es definitivamente muy importante, pero tiene que estar precedida por un Estado que le brinde a esa persona una calidad de vida por lo menos estable. Mientras tanto, la atención psicológica tiene que darse en el marco de ese mismo proceso de estabilización, no como un programa aislado y prioritario que suena bien en un comunicado.
Lamentablemente, como usted mismo dice al final, los recursos que se consiguen para atender a estas personas no están llegando. Y sin recursos para techo y comida, no habrá recurso terapéutico que alcance.

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