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domingo, 16 de noviembre de 2025

#trump el depredador sexual que adoran los uribistas

 


Las denuncias y menciones relacionadas con Donald Trump, la pedofilia y el abuso sexual contra menores se centran en su asociación pasada con Jeffrey Epstein, y la divulgación de los documentos judiciales relacionados con su red de tráfico sexual.

Asociación con Epstein: Donald Trump fue amigo de Jeffrey Epstein en las décadas de 1990 y principios de 2000. Esta relación ha generado escrutinio público a raíz del caso de Epstein.
La Lista Judicial: Los archivos judiciales recientemente divulgados (conocidos como los «archivos Epstein») contienen nombres de clientes y asociados de Epstein. El nombre de Trump aparece mencionado en estos documentos debido a su conocimiento de Epstein.
Contexto de las Menciones: Es fundamental señalar que, si bien su nombre figura en los documentos por su asociación, las informaciones disponibles indican que no ha sido acusado formalmente de participar en los delitos sexuales cometidos por Epstein en el contexto de las revelaciones judiciales.



El debate público se centra en la extensión de la red de Epstein y las figuras públicas que estuvieron vinculadas a él.

Los documentos judiciales relacionados con Jeffrey Epstein contienen una gran cantidad de material sensible y se han estado liberando en lotes. Esto es lo que se ha revelado o se sabe sobre el contenido general:

  • Material Multimedia: Los archivos incluyen una gran cantidad de imágenes y videos, algunos de los cuales muestran a víctimas que parecen ser menores de edad.
  • Registros de Vuelos y Contactos: Se han liberado registros de vuelo de sus aviones y libros de contactos, detallando sus movimientos y las personas con las que se relacionaba.
  • Documentos Judiciales y Correos Electrónicos: Se han hecho públicos documentos judiciales (a menudo redactados) y se han liberado miles de páginas adicionales que contienen correos electrónicos con docenas de individuos prominentes a lo largo de más de una década.

La controversia se centra en la extensión de la red de Epstein y las figuras públicas mencionadas en estos archivos como asociados o clientes. Las autoridades han señalado que, aunque el nombre de algunas figuras aparece debido a su asociación con Epstein, esto no implica necesariamente acusaciones formales de participación en los delitos sexuales cometidos por él.



la información sobre las menciones a Donald Trump en relación con Jeffrey Epstein proviene de documentos y correos electrónicos que se han hecho públicos, principalmente a través de comités del Congreso de EE. UU. y procesos judiciales.

Son informes de prensa fiables, junto con las fuentes de donde se extrajo la información:

  • Contenido de los Correos: En correos electrónicos revelados, Jeffrey Epstein hizo varias referencias a Donald Trump. Por ejemplo, en un correo a Ghislaine Maxwell, Epstein se refirió a Trump y mencionó que una presunta víctima había pasado tiempo con él. En otro correo a un periodista, Epstein afirmó que Trump «sabía lo de las chicas».
    Contexto de la Divulgación: Estos correos fueron parte de una publicación más grande de documentos por parte de los demócratas del Congreso, a lo que los republicanos respondieron publicando un conjunto aún mayor de archivos para dar un contexto más amplio y acusar a sus oponentes de filtraciones selectivas.
  • Declaraciones de una Víctima: Es importante señalar que Virginia Giuffre, una de las principales acusadoras de Epstein, declaró que solo conoció a Trump una vez y que él no estuvo involucrado en los abusos que ella sufrió. algunos enlaces de fuentes periodísticas que cubrieron estas revelaciones:
  • Reportaje de PBSPBS NewsHour:
  • Reportaje de ABC NewsABC News:
  • Reportaje de AP NewsAP News:

investigacion: j/l

jueves, 26 de noviembre de 2015

DERECHO A LA EDUCACION SEXUAL PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD



Propuesta de socialización para la difusión de los derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad
Esta propuesta debe estar dirigida en general a la sociedad en su conjunto, para ello se requiere la participación del estado, medios de comunicación, organizaciones sociales, profesionales de la salud (médicos, psicólogos, fisioterapeutas, trabajadores de salud ocupacional)  y debe hacerse  de forma directa hacia la población, para poder cambiar la forma de pensar de estos y con ello  se cambie  el trato hacia las  personas  con  discapacidad y se entienda que también tienen derecho a ejercer de manera  responsable su sexualidad.
Recursos Educativos para personas  con discapacidad

-       incluir en  el Pensum académico  una materia complementaria a la  educación sexual- que  aborde el tema de  la educación sexual en las personas con discapacidad  y del cual se hagan participes a los  demás niños o jóvenes, para  poder así cambiar la mentalidad de la sociedad en su con junto.
-       Hacer acompañamiento y seguimiento a los niños y niñas, adolescentes, que se encuentren  con discapacidad para que puedan desarrollar su  vida de  la mejor forma posible, sabiendo afrontar los retos que se les presenten, dilucidando  cualquier  duda, inquietud, o complejo que pudiera presentarse en ellos en el momento de abordar su  vida sexual.
-       Fortalecer en los jóvenes o niños que presentan problemas de aprendizaje, el conocimiento de su cuerpo, a través de dinámicas  propias de sus capacidades, con la elaboración de cartillas, laminas o cualquier otro recurso académico al alcance y comprensión de estos niños, haciendo participe en las medidas de las posibilidades a otros jóvenes o niños que no presentan discapacidad pero que interactúan con estos niños.


Recursos Educativos  para Familias  y/o parejas
Programas diseñados para:
-       Padres de familia de niños o adolescente con discapacidad
-       Padres de niños que  por un accidente quedaron en una condición de discapacidad.
Se debe influir en los siguientes aspectos:
Que los padres sepan cómo atender a un niño con discapacidad, ayudándolo en su desarrollo emocional  y físico
Que los padres sepan cómo abordar la formación y educación sexual de sus hijos con discapacidad
Que los Padre no se conviertan en sobreprotectores, sino que impulsen en  hijos  la formación de  personas  Independientes, para que sepan desenvolverse en  sus vidas.
Que los padres promuevan en sus hijos la formación académica, independiente de su discapacidad ya sea esta cognitiva o física.
Recursos: talleres, charlas, foros, sobre  los temas referentes a la  educación sexual en niños y adolescentes en discapacidad.
Asistencia psicológica permanente o en caso que lo requiera la familia o los niños o adolescentes.



Recursos Educativos  para profesionales e involucrados en su atención integral
-       Se requiere de la capacitación permanente de   los profesionales de la salud, médicos, psicólogos, fisioterapeutas, trabajadores de salud ocupacional, para que aborden de manera permanente esta  situación cuando así se le requiera en  el acompañamiento de padres  e hijos en con discapacidad.
-       -grupos interdisciplinarios que permanentemente actúen en función de  la educación y formación de la sociedad en su conjunto para eliminar las barreras culturales que impiden el normal desarrollo de las personas  con discapacidad, especialmente  en el tema referido al ejercicio del goce y disfrute de la actividad sexual de cada persona  tal y como esta lo considere  pertinente.

Recomendaciones Finales


Todas las personas que hemos adquirido un conocimiento sobre   la  sexualidad en personas con discapacidad, debemos replicar en los demás, esta información, haciéndoles entender que   tiene el mismo derecho que cualquier otra persona, convirtiéndonos voceros y defensores de los derechos de ellos,   igualmente como sociedad debemos presionar al estado para que  la ley no sea letra muerta y se garanticen los derechos de estas personas y el normal desenvolvimiento de su vida.



Enlace propuesta audiovisual: https://youtu.be/pTb7ftNhA9c

SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
Fase final: Derecho a la Educación Sexual para Personas con Discapacidad
Actividad Individual
                                                                 Javier López Botero
Código
16719534
SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
Grupo 80011_22
Director del Curso: ENITH CECILIA FRANCO

Universidad Nacional Abierta y a Distancia
 UNAD
ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES ARTES Y HUMANIDADES
CEAD Palmira,
Cali, Noviembre de 2015

Bibliografía

FRANCO, Edith (2015) sexo, género  y sexualidad. Universidad nacional a distancia-Unad-2015.
Educación sexual y discapacidad (2015) talleres de educación sexual  con personas  con discapacidad, material didáctico,  en pdf

DERECHO A LA EDUCACION SEXUAL PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD

 DERECHO A LA EDUCACION SEXUAL PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD
 

viernes, 1 de mayo de 2015

RASURADAS O FELPUDAS

Por: JAIME LOZANO RIVERA*
"Algunos sicoanalistas creen que se trata de una forma de infantilizar a la pareja para sentir que copulan con niña prepuber"
La literatura médica define como Hirsutofilia  a la atracción por el vello púbico. Para el individuo parafílico es un elemento imprescindible para llegar al orgasmo. Esta preferencia resulta contraria al Acomoclitismo, excitación sexual producida por la observación de los genitales en los que se han depilado el vello cobertor. Algunos sicoanalistas creen que se trata de una forma de infantilizar a la pareja para sentir que copulan con niña prepuber. Sobre el tema no existe consenso. El zoólogo y etólogo británico Desmond Morris opina que el pelambre entre la ingle funciona como una “trampa de aromas” que deriva en  la diseminación de feromonas, sustancias químicas secretadas con el fin de provocar comportamientos específicos en otros individuos.
Son medios de transmisión de señales para atraerse o rechazarse sexualmente. Los vellos púbicos sirven como mantenedores o generadores de olores y fluidos que produce el cuerpo y que actúan como estimulantes del deseo sexual. Sobre el endocrino bouquet mediterráneo, es celebre la carta del Emperador corso Napoleón Bonaparte, después de una larga campaña militar, a su amada Josefina de Beauharnais, en la que le ruega: “No te laves desde hoy. Estaré contigo en una semana. Espero en poco tiempo cubrirte con un millón de besos debajo del Ecuador”.
A lo largo de la historia el mapa por el gusto a la adorable cortina capilar y por su depilación, ha sufrido alternancia. En el papiro de Eber (1500 a.C.), se documenta   que las antiguas mujeres egipcias se depilaban el monte venusiano con engrudos hechos con sangre de animales como tortugas, o grasa de hipopótamo o gusanos. No obstante, la diosa del cielo Nut, creadora del universo y los astros, es representada con un triángulo negro en la zona del empeine. En Roma, se realizaban tratamientos para erradicar el vello púbico mediante pinzas llamadas “volsellas”, cremas depiladoras como el “dropax” o ceras de resina y brea llamadas “philotrum”. En las esculturas griegas, las damas aparecen con el pubis sahariano como el de una muñeca Barbie. El cuerpo depilado era un ideal de belleza, juventud e inocencia.
En la edad media, se usaban tiras de tela impregnada de resina para remover los vellos que rodean la gloriosa catleya. Entre 1501 y 1504, Miguel Angel Buonarroti dibujó en la  Capilla Sixtina desnudos desprovistos de pilosidad, fisuras y pliegues en el geométrico espacio de las delectaciones. Entrado el siglo XVIII, el vello púbico femenino era abiertamente representado en las shungas, pinturas japonesas en las que se contempla la sexualidad en su real dimensión. Entre 1789 y 1800, el español Francisco de Goya  y Lucientes, en uno de sus más celebres cuadros, “La Maja Desnuda”, retrata a una mujer recostada plácidamente en un diván exhibiendo su incipiente “mons veneris”. La obra considerada, quizá la primera pintura europea que muestra el vello púbico femenino, fue calificada de pornográfica. La inquisición confiscó por obscena  a La  Maja e inició un juicio a Goya por el desparpajo pictórico.“L’Origen du Monde”, de Gustave Courbert (1866) suscitó un escándalo por representar los frondosos pendejos de una dama en un close up que el arte occidental por siglos le había negado. La cabeza de la modelo está por fuera de los límites de la composición. El francés Courbert nos deja ver en su cuadro vivamente realista y provocador los labios mayores y las rosadas ninfas extendiéndose por las planicies del oscuro objeto del deseo. La pintura armó una verdadera conmoción. Se afirma que el poeta del romanticismo Lord Byron guardaba recortes de vello púbico provenientes de sus conquistas en sobres, escribiendo en el mismo el nombre de la mujer a que había pertenecido. ¡Que  excéntrico el bardo!
En las sociedades islámicas, la depilación de la ensortijada gracia, es una práctica religiosa que se hace en nombre de Alá, clemente y misericordioso. Así lo ordena la Fítrad. Por su parte, el novelista neoyorquino Henry Miller en su obra “Trópico de Cáncer” puntualizó: “un coño afeitado es como una ostra: insípido y horrible”.
En 1953, Hugh Hefner lanzó el primer número de su revista Play Boy con Marilyn Monroe desnuda. En aquellas fotografías, el voluptuoso tesoro de la hermosa diva aparece depilado. Algunos aseguran que porque su fronda natural no era rubia.
El escritor estadounidense James Thurber en su novela erótica “La Vida Secreta de Walter Mitty” hace explicita mención a una fina mata de espeso vello púbico rojo de una escocesa. De igual modo, en “Las Memorias de Dolly Morton”, un clásico americano, se alude a los atributos de la señorita Dean: “Un espeso bosque de brillante cabello castaño oscuro”. El Director de cine holandés Paul Verhoeven, en una de las escenas del film “Black Book”, muestra a su protagonista Rachel Stein, una joven judía holandesa, infiltrada en la sede de la Gestapo, tiñéndose su pelo púbico para completar su disfraz corporal de alemana. Durante los últimos meses de la II Guerra Mundial, la chica cambia de color de su pubis para seducir por encargo de los holandeses, a un oficial alemán. El  cineasta Verhoeven, ya era conocido por la célebre cruzada de piernas, sin bragas, de Sharon Stone. Revelación velluda que permanece en la memoria colectiva como la cumbre de “Instinto Básico” (1992).
La periodista británica Emer O’tool afirma que ha decidido no rasurase la zona V ni las axilas para demostrar que es la sociedad la que fija unos cánones de belleza que llevan a una mujer a no poder elegir si quiere o no depilarse. “La depilación refleja la hipocresía de una sociedad que fabrica Lolitas al mismo tiempo que combate las relaciones entre los adultos y una menor, aun cuando consentida por las dos partes”. Emer se muestra orgullosa de su decisión. La actriz Julia Roberts también se ha manifestado en favor del vello en la entrepierna como algo natural que hay que aceptar. A las huestes defensoras del erótico matojo se suma otra estrella de Hollywood, Cameron Díaz quien en su obra “The Body Book” dedica todo un capítulo  “In praise of pubes” (Alabanza a los vellos púbicos) e insta a las mujeres a no depilarse y a mantener sus vaginas “completamente vestidas”. Una encuesta realizada en la Gran Bretaña develó que el 65% de los hombres prefería la presencia de vello púbico en su pareja; mientras que el 80% de las mujeres encuestadas declaró que consideraban su pórtico enmarañado como un arma sexual.
Los hirsutofilos estiman que la depilación del terciopelo de la adiposa almohadilla es una práctica censurable, pues atenta contra la estética y el erotismo. El triángulo equilátero sin su follaje pierde sex appeal. El vello púbico dota de algo de misterio a quien descubre su intimidad. Sirve para guardar el secreto de lo que tienes, eso que, precisamente puede despertar la curiosidad de tu pareja de descubrir algo más, que se acerque al florido  jardín que tienes que ofrecer, enfatizan.  Antaño, negros y rubios, crespos y lacios, acolchados y arremolinados matorrales, donde se urden combates coronados de gozo, eran exhibidos con orgullo. Era fuente de inspiración: “Selva de ninfas y amazonas/ brotan en su cálida espesura / floresta salvaje de cálidos aromas/ rosas y jazmines sin tasa ni mesura/ vellos de la sagrada abertura/ que vuelven loco hasta la locura/ quiero ser el custodio de tu morada…”.
El vello es bello. Es precisa una reivindicación del vello púbico en todas sus formas, olores, abundancias y texturas. Sin embargo, en los últimos tiempos  el panorama es distinto. En su gran mayoría las mujeres entraron en una campaña de deforestación, pues encuentran el follaje genital indecente, impúdico, incómodo y antihigiénico. El vello púbico es sinónimo de dejadez, concluyen los acomoclitistas. Cada día, centenares de hectáreas de la cima de excitantes sensaciones son taladas por millares de féminas que provistas de afiladas cuchillas, convierten el epicentro de la libido en zonas de despeje. El decorado pubiano ha sido reemplazado por tatuajes y piercings. Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Indiana revela que el 70% de las jóvenes entre 18 y 24 años y el 60% de las que están entre  los 25 y 29 años, optan por el genicure (erradicación del vello púbico). Sólo un 10% de las encuestadas prefiere dejar formas sugerentes como un corazón, una estrella o un rectángulo vertical delineado a lo  ticket, corte siux o un glamuroso bigote de Chaplin.
Los avances de la tecnología han convertido la depilación en una práctica popular. El láser destruye el folículo piloso y torna definitiva la desnudez pueril. En Colombia no hay estadísticas sobre el particular, pero se presume que la tendencia es la misma. Rasuradas o felpudas. ¡That its the question! Para algunos, el tema es prosaico y anodino; para otros, trascendental y significativo. Empero, un grupo de varones pragmáticos y por demás muy conciliadores opina que, entratándose de una propiedad privada son ellas las que deciden, por tanto con vegetación selvática o desérticas dunas, lo fundamental es que las féminas sapiens abran sus puertas para que el enhiesto príapo pueda deslizarse entre los más tibios humedales del territorio sagrado del bajo vientre.
*Abogado Universidad Santiago de Cali

lunes, 5 de enero de 2015

EVALUACIÓN DE LA CREDIBILIDAD DE LAS DECLARACIONES DE MENORES VÍCTIMAS DE DELITOS CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL

foto tomada de: www.rpp.com.pe


María Luisa Alonso-Quecuty

Catedrática de Psicología del Testimonio

Este artículo ha estado dirigido al doble objetivo de la descripción de algunos procedimientos de análisis de contenido para la evaluación de la credibilidad de niños víctimas de delitos contra la libertad sexual, así como la discusión de la figura del psicólogo forense experimental de reciente creación en España. En primer lugar se discuten algunos problemas relacionados con las técnicas de entrevista a emplear en la exploración de los niños testigos. Por último se discute la necesidad de cualificación experta en este campo de la intervención psicológica, nuevo en España.
This paper has the double objective of describing several content analyses to evaluate the credibility of sexually abused children, as well as analysing the roles of the experimental forensic psychologist, of recent appearance on the Spanish legal scene. Firstly, some problems related with interview thechniques to explore child withnesses are discussed. Subsequently, a discussion of the need for expert qualification in this field of psychological activity, so new in Spain.
Correspondencia: María Luisa Alonso-Quecuty
Departamento de Psicología Cognitiva
Facultad de Psicología.Universidad de La Laguna
Campus de Guajara 38205.La Laguna. 
Tenerife.Islas Canarias. España.
E-mail:mlalonso@ull.es

En los últimos años el número de denuncias por delitos contra la libertad sexual de menores en España se ha incrementado de forma alarmante. No obstante, al contrario de lo que ha sucedido con otras situaciones en las que se ha producido una demanda urgente de psicólogos (e.g.: catástrofes naturales, accidentes de aviación, guerras...), no se ha planteado la formación de profesionales que puedan intervenir eficazmente en ayuda de los menores víctimas de este tipo de delitos. Si bien es cierto que algunas delegaciones del Colegio Oficial de Psicólogos ha mostrado su preocupación por la problemática de la evaluación de la credibilidad de los niños (e.g.: Madrid, Santiago de Compostela, Zaragoza) en la mayoría de las ocasiones, el psicólogo al que se le solicita una pericial de credibilidad se ve, como si de un nuevo Gary Cooper se tratara: sólo ante el peligro.
Cuando revisamos la literatura que existe sobre el tema en castellano, nos encontramos con una propuesta de evaluación de la credibilidad desde la Psicología Clínica focalizada en los síntomas que, de haber sido víctima de uno de estos delitos, presentaría el menor (ver: Pérez Conchillo y Borrás, 1996). No es mi intención en este artículo realizar un análisis exhaustivo de las ventajas e inconvenientes de la evaluación de la credibilidad del menor a partir de la presencia/ausencia de síntomas de abuso; no obstante, sí me gustaría comentar algunos de los problemas que con mayor frecuencia me he encontrado en los años que llevo trabajando en este tema. En primer lugar, tenemos el problema de la existencia de múltiples listados de síntomas que es de esperar, cursen asociados a episodios de abusos sexuales. Si bien algunos de estos listados son fruto de una rigurosa investigación de menores que han sido realmente víctimas de este tipo de delitos (ver: Sauzier, Saltz y Clahoun , 1990), no es menos cierto que otros de esos listados reflejan una casuística que en ocasiones parece más fruto de la fantasía de sus autores, que de un tratamiento serio del tema. Así, nos encontramos con psicólogos que listan entre los síntomas de abuso sexual en menores de edad pre-escolar los siguientes: trastornos de sueño, enuresis, pataletas, rabietas, dificultad de concentración, rechazan bañarse, o conducta sexualizada. De ser así, la práctica totalidad de los niños menores de cinco años sería considerada como víctima de una agresión sexual.
En segundo lugar, están las evaluaciones de "fiabilidad del menor" que se focalizan en la personalidad del menor: su simpatía, su extroversión o su sinceridad. El problema del análisis subjetivo del menor llega a su extremo más peligroso cuando la evaluación de la credibilidad del menor se realiza desde su "honestidad probada". Mal está que los letrados de la defensa, en su afán por realizar su trabajo con éxito, lo utilicen, pero no debería ser el argumento central de un informe sobre la credibilidad de un menor, no importa si la conclusión del informe lo favorece o lo perjudica. Recordemos que hasta en el célebre cuento de "Pedro y el Lobo", no importa lo mentiroso que fuera Pedro, al final el lobo había venido y se estaba comiendo a la ovejas (Alonso-Quecuty, 1998).
Por último, está el problema del momento en el que se detectan los síntomas. Aún con un listado de síntomas válido y fiable, con excesiva frecuencia los síntomas se detectan durante el proceso que sigue a la denuncia de un presunto abuso. La pregunta aquí es: ¿Qué ha causado la alteración en el menor? ¿Un episodio de abuso sexual o el estrés derivado del procedimiento judicial en el que se ha vista involucrado tras denunciarlo?. Ningún psicólogo podría honestamente responder a esta pregunta con un cien por cien de certeza. Más aún, ese psicólogo al que se le pide que evalúe la credibilidad del menor si no es el último en entrar en el procedimiento, al menos no es el primero en hacerlo. No es infrecuente que el psicólogo evalúe la presencia de estos síntomas de abuso varios años después de sucedida la agresión. Otras veces, como he tenido ocasión de presenciar, el psicólogo evalúa la existencia de estos síntomas tras una entrevista mantenida con el menor durante la celebración del juicio oral, inmediatamente después de que el menor prestara declaración ante el juez o el tribunal que juzga el caso. ¿Qué estaríamos evaluando en ese momento? ¿El trauma producido por el abuso, o la nueva victimización de que ha sido objeto el menor al declarar? (Alonso-Quecuty, 1994a)
Dejando a un lado aquellas situaciones más extremas como algunas de las que aquí he comentado, no deberíamos olvidar que sólo ha habido un niño del que con sólo observar su comportamiento, podíamos decir si mentía o no: Pinocho (Kassin y Wrightsman, 1988, citados en Alonso-Quecuty, 1991).
¿Cuál es la alternativa a la evaluación de la credibilidad centrada en la figura del menor?: la evaluación de la realidad de los hechos que denuncia, el análisis de su declaración sobre la presunta agresión sexual.
La obtención de declaraciones de los menores víctimas
La demanda de periciales de credibilidad de menores víctimas de delitos contra la libertad sexual, ha llevado a los psicólogos interesados en el campo de la Psicología del Testimonio a recabar información sobre los distintos procedimientos de análisis del contenido de las declaraciones existentes. La búsqueda de un listado de criterios que permitan realizar el análisis de la credibilidad ha pasado por alto algo que es aún más importante que ese listado: dominar los procedimientos de entrevistas a menores presuntamente víctimas de estos delitos. Sólo siguiendo un procedimiento correcto podemos estar seguros de que la información que nos ha proporcionado el menor es válida. De ahí la importancia de una buena entrevista: sin ella, de nada nos vale disponer de los más rigurosos criterios de credibilidad y sólo con ella tendremos un material al que aplicarlos con fiabilidad.
La tarea del psicólogo comienza con l preparación de la entrevista. Para ello, se debe estudiar cuidadosamente todas y cada una de las páginas del sumario del caso. Esta es una de las diferencias más importantes existentes entre la entrevista en una pericia de credibilidad y las clásicas entrevistas utilizadas en casos de niños víctimas de este tipo de delitos, en las que el psicólogo garantiza su objetividad enfrentándose a la entrevista sin haber recibido ningún tipo de información sobre el caso. En los peritajes de credibilidad, esta objetividad conlleva un considerable riesgo de pérdida de información. La entrevista forense maximiza la importancia de disponer de toda la información útil que es posible obtener del niño evitando posibles sesgos en las preguntas. Sólo una vez analizadas todas las declaraciones formuladas por el niño y los restantes testigos, incluyendo la del presunto agresor, estamos en condiciones de entrevistarnos con el menor.
La limitación de espacio no permite un análisis extenso de los procedimientos a seguir en el desarrollo de esta entrevista, no obstante, considero que merece la pena dejar constancia aquí de algunas de las precauciones que habría que considerar a la hora de realizarlas.
En primer lugar está la creación de un clima de simpatía y confianza, el objetivo es que el niño se sienta tan cómodo y relajado como sea posible. Durante esta primera fase hay que tomar una serie de precauciones que van desde explicar al niño el motivo de la entrevista y quienes somos, hasta dejar claro que no se va a decidir sobre su credibilidad o su culpabilidad en el episodio que ha sido objeto de denuncia. Uno de los aspectos más importantes es proporcionar al niño las diversas opciones de que dispone para responder a nuestras preguntas durante la entrevista. Entre ellas se encuentran advertencias como: que existen muchas formas de responder a las preguntas, que lo mejor es decir siempre la verdad, si la sabe, o decirnos que no conoce la respuesta si no la sabe; advertirle de que si se le pregunta sobre algo que sí pasó o algo de lo que conoce la respuesta pero no quiere hablar de ello en ese momento, no debe decirnos que no sucedió o que no lo recuerda; aclarar que, es esos casos, le basta con decirnos que no tiene ganas de hablar de eso ahora, o que le asusta hablar de eso, o simplemente que no le gusta esa pregunta... etcétera (ver Bull, 1992). Sólo tras haber obtenido un clima de confianza y haber aclarado todas y cada una de los múltiples opciones de que dispone para responder a nuestras preguntas, estaremos en condiciones de comenzar a hablar con el menor sobre el episodio crítico.
Llegados a este punto, hay que detenerse un momento a considerar algo que va a ser vital para la evaluación de la credibilidad de la declaración del menor: necesitamos obtener un relato completo del episodio de principio a fin, sin interrupciones, ni preguntas por parte del entrevistador. Este es el pre-requisito que cualquiera de los distintos procedimientos de análisis de contenido de declaraciones exige para que la valoración posterior de los contenidos de la misma sea válida y fiable. Así, se hace imprescindible formular una pregunta abierta que permita al menor narrar el episodio sin interrupción alguna (e.g.: Cuéntame lo que ha pasado), pero incluso algo tan sencillo como esa instrucción requiere una atención especial en los niños más pequeños. A éstos es necesario advertirles que no se sabe nada de lo sucedido; así evitaremos el que el niño asuma que, habiéndoselo contado previamente a otros adultos (e.g.: su madre, el juez...) nosotros estamos informados de lo sucedido. De no hacerlo, el menor podría no realizar un relato tan extenso y detallado del episodio como para permitir la posterior evaluación de la credibilidad del mismo.
Una vez obtenida esa versión completa y detallada del episodio sin interrumpir al menor en ningún momento de su relato, podría ser necesario plantear al niño algunas preguntas específicas relacionadas con la narración del episodio que acaba de realizar, o con lo que ha declarado en ocasiones previas a su familia, policía, juez... En este momento se hace aún más importante el dominio de las estrategias de entrevista necesarias para no introducir sesgos involuntarios en su declaración. Entre la extensa lista de precauciones a considerar estarían: repetir las afirmaciones del niño como introducción a las preguntas, no interrumpirle en sus respuestas, evitar preguntas cerradas o, caso de ser imprescindibles, formularlas sin dar por hecho que existe una respuesta correcta a la pregunta (e.g.: ¿Sabes si...?)
La situación de entrevista se complica aún más cuando el menor presenta problemas de comunicación, bien debido a la edad, porque presente algún déficit físico o psíquico que dificulte la comunicación, o porque no domine el español (ver Alonso-Quecuty, 1994b).
El análisis del contenido de las declaraciones de los menores víctimas
El análisis de la credibilidad de las declaraciones surge en los años 50 en Alemania (Undeutsch, 1957), si bien el primero en dar con las claves por las que se debería evaluar la credibilidad del testimonio es Arne Trankel quien define dos criterios sobre los que se debería basar la discriminación entre declaraciones verdaderas y falsas: el criterio de realidad (las declaraciones que tienen su origen en percepciones reales se caracterizan por contener un mayor número de detalles periféricos que las declaraciones falsas), y el criterio de secuencia (en una secuencia de declaraciones verdaderas son de esperar modificaciones en los aspectos periféricos: momento del día, duración del incidente..., del episodio sobre el que se declara.
Undeutsch, a partir de estos criterios de Trankel y de su experiencia en el campo de la evaluación de declaraciones de niños víctimas de abusos sexuales, desarrolla el primero de los distintos procedimientos de análisis de la credibilidad de que disponemos en la actualidad: el Análisis de la realidad de las declaraciones (SRA) (Undeutsch, 1967).
El punto de partida de este análisis es que las declaraciones basadas en hechos reales (autoexperienciados) son cualitativamente diferentes de las declaraciones que no se basan en la realidad y son mero producto de la fantasía. Los criterios de realidad reflejan los aspectos en los que difieren específicamente los testimonios reales de los falsos.
El procedimiento se basa en dos tipos de datos igualmente importantes. Los primeros se obtienen de la declaración del niño obtenida por el encargado de evaluar la credibilidad de su testimonio. Esta declaración debe ser lo suficientemente extensa como para permitir el análisis, pero -como señalaba en el apartado anterior de este artículo- debe realizarse de forma narrativa libre, sin preguntas ni interrupciones. El segundo bloque de datos se obtienen de las declaraciones previas realizadas por el menor ante las distintas instancias legales.
Undeutsch agrupa los criterios de análisis en dos grandes categorías según se refieran a la declaración considerada aisladamente, o a la secuencia de las declaraciones que el niño ha realizado en los diferentes momentos de la investigación. En cada caso, la presencia de un criterio en la declaración favorece su credibilidad (salvo en el caso de los criterios negativos) a la vez que su ausencia no la hace disminuir. En total, Undeutsch lista 16 criterios: 14 a buscar en la declaración que hemos obtenido del menor con las garantías ya comentadas y 2 que consideran esta declaración en relación con las previamente realizadas por el menor a lo largo del proceso.
Los criterios a considerar en la declaración se agrupan a su vez en tres grandes subcategorías: criterios fundamentales (e.g.: concreción), manifestaciones especiales de estos criterios (e.g.: detalles que exceden la capacidad del niño), y criterios negativos o de control (e.g.: falta de consistencia). Sólo éstos últimos afectarían negativamente con su presencia a la credibilidad de la declaración. Por su parte, los criterios a considerar en la declaración analizada en el contexto de las declaraciones previas se centran en el grado de falta de persistencia.
Además de la mera presencia/ausencia de cada uno de estos criterios, Undeutsch señala que la evaluación final de la declaración del niño debe considerar los siguientes factores:
La intensidad con que ha sido pronunciado cada uno de los criterios, el número de detalles que aparecen en la declaración, la capacidad de la persona que declara y las características del suceso. Una vez valorados estos factores, la declaración se evaluará como: creíble, probablemente creíble, indeterminada, probablemente increíble o increíble (ver Alonso-Quecuty, 1994b; Diges y Alonso-Quecuty, 1995).
El procedimiento originalmente diseñado por Undeutsch ha dado lugar a nuevos métodos semi-estructurados de análisis de la credibilidad de las declaraciones como el denominado: Criterios de contenido para el análisis de las declaraciones (CBCA) (Steller y Köhnken, 1990).
La CBCA añade tres criterios a los considerados por Undeutsch en la SRA y los reorganiza en cinco bloques en función de que sus contenidos hagan referencia a características generales del suceso (e.g.: estructura lógica), sean contenidos específicos (e.g.: complicaciones inesperadas), se refieran a peculiaridades de contenido (e.g.: asociaciones externas), sean contenidos relacionados con la motivación (e.g.: culpabilidad) o se refieran a elementos específicos de la ofensa.
Tras la consideración de estos 19 criterios, Steller y Köhnken (1990) recomiendan, como una fuente de información adicional, aplicar una check-list de validez de la declaración (SVA) que considera 11 nuevos factores agrupados en cuatro categorías según se refieran a características psicológicas del niño (e.g.: susceptibilidad a la sugestión), características de la entrevista (e.g.: adecuación general), la motivación del niño (e.g.: contexto donde se produce la primera declaración) o a cuestiones relacionadas con la investigación (e.g.: consistencia).
No es el objetivo de este artículo, realizar una exposición didáctica de estos procedimientos, pero llegados a este punto, vale la pena detenerse y aclarar que la evaluación de la credibilidad de la declaración del menor no termina con la detección de la presencia/ausencia de uno u otro listado de criterios (SVA, CBCA) en la declaración del niño, ni con la aplicación de una check-list de validez (SVA).
La traducción del procedimiento en un nuevo listado de "síntomas" de credibilidad, nada tiene que ver con su correcta aplicación, ya que -y ahí reside el dominio de la técnica- no todos los contenidos poseen el mismo peso a la hora de valorar la credibilidad. Más aún, el peso a otorgar a cada uno, no posee un valor estándar ya que depende de múltiples factores que van desde la edad del menor a la complejidad del episodio, tomando en consideración factores tan diversos como el paso del tiempo (Alonso-Quecuty, 1993) o el número de ocasiones en las que el menor se ha visto obligado a repetir su relato (Alonso-Quecuty y Hernández-Fernaud, 1997). Para todo ello, se hace imprescindible un conocimiento actualizado de los resultados de la investigación que se va desarrollando con estos procedimientos de análisis, tanto en el contexto del laboratorio, como en de los estudios de campo (e.g.: Esplin, Boychuk y Raskin, 1988). Sólo tras considerar cuidadosamente todos y cada uno de los posibles factores implicados en cada caso, podremos realizar una valoración de la credibilidad fiable.
En la actualidad, algunos de los profesionales que están utilizando los análisis de contenido de las declaraciones (que en ocasiones ni siquiera poseen el título de psicólogos) han pervertido su uso transformándolo en una check-list de síntomas a partir del cual, gracias a un mero recuento llegan a una conclusión en cuanto a la credibilidad de la declaración del menor. Más aún, como he tenido ocasión de comprobar, estos criterios se llegan a aplicar a cualquier material disponible en el sumario (e.g.: cartas de familiares del menor) y, sin tan siquiera entrevistar al niño, se formulan conclusiones a favor o en contra de la credibilidad del menor.
El psicólogo experto en la evaluación de la credibilidad de los menores víctimas
Cuando desde la dirección de Papeles del Psicólogo se me invitó a participar en este A Fondo sobre informes psicológicos y peritajes, se me solicitó que comentara los problemas asociados con las periciales de credibilidad de menores víctimas de delitos sexuales. A lo largo del artículo he comentado muy brevemente algunos de ellos. No obstante, la evaluación de la credibilidad, como los poliedros que estudiábamos en geometría, posee múltiples caras y todas ellas llevan asociada una problemática concreta. La solución a los problemas de la pericial de credibilidad comentados, y a los muchos otros que han quedado en el tintero, viene de la mano de la correcta elección del psicólogo encargado de realizarla. Ahora la pregunta es ¿quién es el experto?.
Como ya he tenido ocasión de exponer en trabajos previos (Diges y Alonso-Quecuty, 1995), ese experto debe ser un psicólogo experimental, cuya formación haya profundizado en el estudio avanzado de los procesos psicológicos (percepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje y aprendizaje), así como en la experimentación en alguno o varios de esos procesos. Así, el calificativo de experimental expresa la especialización de su formación, diferente de la de otros expertos que intervienen también en el ámbito forense, como el psicólogo clínico o el evolutivo.
Estas diferencias en formación tienen como consecuencia lógica una diferenciación en términos de las áreas de actuación forense. En el caso de los delitos contra la libertad sexual de los menores, la argumentación que subyace a la evaluación de la credibilidad de la declaración del niño siempre utiliza como referencia lo que sabemos sobre el funcionamiento de la memoria humana y del lenguaje. El psicólogo forense experimental toma como punto de partida el funcionamiento normal de la memoria de los niños para tratar de verificar si el relato de memoria en cuestión se ajusta, y en qué grado, al curso que se podría esperar desde ese funcionamiento normal. En la medida en que se aparte del perfil de un relato verdadero de memoria puede hacer surgir dudas sobre su origen (e.g.: un relato inducido por un adulto, una mentira...). Asimismo, se toma en consideración su nivel de lenguaje y de metalenguaje que posee el menor: su capacidad para comunicar lo que recuerda del incidente y cómo se realiza esa comunicación (e.g.: tono emocional).
En ningún caso, la no disponibilidad inmediata de un psicólogo cualificado debería suponer la aceptación de cualquier psicólogo, médico o trabajador social más accesible en el momento. Hay un grave peligro en la aceptación como experto del psicólogo "doméstico", es decir, aquél que está más cerca del tribunal por pertenecer a alguna otra institución relacionada con la Justicia (e.g.: el psicólogo de la prisión cercana, el psicólogo del juzgado de menores, etc.), y aún más peligroso es confundir la cualificación profesional en un campo (e.g.: la categoría dentro de la universidad) con la cualificación profesional en un área tan específica, como lo es ésta de la evaluación de la credibilidad de declaraciones.

En última instancia, es el COP quien debe garantizar la cualificación de esos profesionales, una tarea a la que espero haber contribuido desde estas páginas.

Bibliografía
Alonso-Quecuty, M.L. (1991): Mentira y testimonio: el peritaje forense de la credibilidad. Anuario de Psicología Jurídica, 55-67.
Alonso-Quecuty, M.L. (1993): Psicología Forense Experimental: El efecto de la demora en la toma de declaración y el grado de elaboración de la misma sobre los testimonios verdaderos y falsos. En M. García Ramírez (comp.): Psicología Social Aplicada en los Procesos Jurídicos y Políticos (pp. 81-89). Madrid: Eudema.
Alonso-Quecuty, M.L. (1994a): Psicología del testimonio: el niño testigo y víctima. En S. Delgado (comp.): Psiquiatría Legal y Forense (pp. 483-496). Madrid: Colex.
Alonso-Quecuty, M.L. (1994b): Menores víctimas de abusos sexuales: evaluación de la credibilidad de sus declaraciones. Monográfico Psicología Jurídica. Apuntes de Psicología, 41-42, 71-80.
Alonso-Quecuty, M.L. (1998): Creencias erróneas sobre testigos y testimonios. Sus repercusiones en la práctica legal. Cuadernos de Derecho Judicial: Delitos contra la libertad sexual vol. II (pp.407-450). Consejo General del Poder Judicial.
Alonso-Quecuty, M. y Hernández-Fernaud, E. (1997): Tócala otra vez Sam: Repitiendo las mentiras.Estudios de Psicología. 57, 29-37.
Bull, R. (1992): Obtaining evidence expertly: The reliability of interviews with child witnesses. Expert Evidence, 1, 3-36.
Diges, M. y Alonso-Quecuty, M. (1995): El psicólogo forense experimental y la evaluacion de la credibilidad en las declaraciones en los casos de abuso sexual a menores. Revista del Poder Judicial. 35, 43-66.
Esplin, P.W., Boychuk, T. y Raskin, D.C. (1988): A field validity study of criteria-based content analysis of children`statements in sexual abuse cases. Trabajo presentado al NATO-Advanced Study Institute on Credibility Assessment. Maratea. (Julio).
Kassin, S.M. y Wrightsman, L.S. (1988): The American jury on trial: Psychological perspectives. Londres: Hemisphere Publishing.
Pérez Conchillo, M. y Borrás, J.J. (1996): Sexo a la fuerza. Madrid: Aguilar.
Sauzier, M., Saltz, P. y Clahoun, R. (1990). The Effects of Child Sexual Abuse. En B. Gomes, J.M. Horowitz y A.P. Cardarelli (eds.): Child Sexual Abuse: The Initial Effects. Londres: Sage.
Steller, M. y Köhnken, G. (1994): Statement analysis: credibility assessment of children`s testimonies in sexual abuse cases. En D.C. Raskin (ed.): Métodos psicológicos en la investigación y pruebas criminales. Bilbao: Desclée de Brower (Orig. 1990)
Undeutsch, U. (1957): Aussagepychologie. En A. Ponsold (ed.): Lhrbuch der gerichtlichen medizin (pp. 191-219). Stuttgart: Thieme.
Undeutsch, U. (1967): Beurteilung der glaubhaftigkeit von zeugenaussagen. En U. Undeutsch (ed.):Handbuch der psychologie, Vol II: Forensische psychologie (pp. 26-181). Göttingen: Verlag für Psychologie.
Kassin, S.M. y Wrightsman, L.S. (eds) (1988). The American Jury on Trial: Psychological Perspectives. Londres. Hemisphere Publishing.

jueves, 19 de junio de 2014

¿El tamaño importa? Depende...



 "Para los investigadores, el último estudio sobre qué prefieren las mujeres en términos sexuales arrojó conclusiones interesantes".

Por una sola noche, el tamaño importa, pero no es la longitud del pene en lo que las mujeres se interesan, es el grosor, sugiere un estudio publicado el pasado 5 de junio.

Con modelos hechos en impresoras 3D y de color azul, 41 mujeres vieron y tocaron 33 penes entre 10 y 21 centímetros de largo y 6 y 17 centímetros de grosor. Luego, se les pidió elegir cuál de los 33 modelos preferirían para un encuentro sexual ocasional y cuál para una relación a largo plazo. 

Los resultados fueron llamativos, asegura el estudio. Para los encuentros de ‘una noche’, las participantes prefirieron los miembros cuya circunferencia era un poco mayor que la de los penes que seleccionaron para las relaciones a largo plazo.

Pero no hubo diferencia en la longitud de los modelos que eligieron para los encuentros ocasionales y los duraderos. En cualquiera de los casos, las participantes eligieron penes que tenían un promedio de 16,5 centímetros de largo.

En una segunda parte del nuevo estudio, a cada mujer se le dio un modelo para que lo examinara por 30 segundos y se le pidió que lo cogiera de una caja que contenía los 33 penes, ya fuera inmediatamente o después de completar una encuesta que duraba 10 minutos.



Después de completar el cuestionario, el estudio encontró que, después de tomar el modelo de la caja, las participantes tendían a sobreestimar el tamaño del pene que habían examinado anteriormente.

Este hallazgo puede ser reconfortante para los hombres que se sienten acomplejados por el tamaño de sus miembros, dijeron los investigadores.

"Los hombres que consideran cirugías para aumentar el tamaño de sus falos… tal vez no tengan que hacerlo después de todo, si las mujeres tienden a sobreestimar" el tamaño de un pene que han visto, dijo Leung.

El estudio, que se llevó a cabo en la Escuela de Psicofisiología Sexual de la UCLA y Neurociencia Afectiva (SPAN) de laboratorio, aún no se ha publicado en una revista revisada por profesionales.
La vagina tiene muchas terminaciones nerviosas sensibles a la presión que detectan los cambios por estiramiento y variaciones en el grosor del pene, aseguraron los investigadores. 

Además, un pene de mayor circunferencia puede acercar el clítoris más a la vagina durante el sexo, lo cual se ha sugerido ayuda a alcanzar el orgasmo.

Por otro lado, un miembro muy largo puede dar lugar a dolor en el cuello uterino, dijo la investigadora del estudio, Shannon Leung, licenciatura en biología de la Universidad de California, que presentó los resultados el mes pasado en la reunión de la Association for Psychological Science en San Francisco.

Investigaciones previas sobre si el tamaño importa han tenido resultados mixtos: en un estudio del 2012, en el cual participaron más de 300 mujeres, el 60 % dijo que el tamaño del pene no les importa, pero quienes frecuentemente experimentaban orgasmos vaginales, tendían a preferir penes más largos. 

Otro estudio publicado el año pasado encontró que las mujeres prefieren los penes más grandes según la proporción del cuerpo del hombre. 


Sin embargo, muchos de esos estudios se han basado en imágenes, o emplean términos como “pequeño”, “mediano” y “grande” para evaluar las preferencias femeninas en este aspectos. Según Leung, dichos términos pueden tener diferentes significados para diferentes personas y agregó que el nuevo estudio, por otro lado, es el primero en utilizar los modelos impresos en 3D.

http://m.semana.com/vida-moderna/articulo/el-tamano-del-pene-importa-segun-estudio/392216-3