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sábado, 13 de mayo de 2017

La guerra abierta entre el psicoanálisis y el conductismo, explicada en 8 claves



Estas corrientes psicológicas ofrecen explicaciones totalmente opuestas sobre la mente. ¿Por qué?


La psicología es una ciencia que ha abrigado múltiples formas y maneras de entender la mente humana y su funcionamiento. Diferentes escuelas y corrientes de pensamiento han ido aparecido y desaparecido, naciendo unas para complementarse a otras o bien en oposición a sus maneras de ver y actuar.
Dos de las corrientes psicológicas que tradicionalmente han tenido posturas enfrentadas han sido el psicoanálisis y el conductismo. Estas corrientes no solo han apuntado hacia objetivos diferentes, sino que además definen algunos conceptos básicos, como "conducta" o "mente", de formas totalmente opuestas. 
En este artículo repasaremos los principales frentes en los que se ha desarrollado la batalla entre psicoanálisis y conductismo.

El psicoanálisis

Siendo una de las escuelas psicológicas más conocidas, el psicoanálisis centra su interés en la parte inconsciente de la mente. Esta corriente entiende nuestro comportamiento como fruto de conflictos provocados a la hora de gestionar y reprimir los instintos y pulsiones que emanan de lo inconsciente y que no pueden ser eliminados del todo, sino simplemente reprimidos. 
Basado en las ideas de su fundador Sigmund Freud, el psicoanálisis estructura la mente humana en diferentes aspectos, pasando de lo inconsciente a lo consciente. Conceptos como Ello, Yo y Superyó se refieren a la parte de nuestro ser que genera impulsos, los gestiona y los censura en base a la moral social y aprendida, respectivamente. Se dan conflictos entre las diferentes partes de nuestro ser, que el yo pretende solucionar empleando para ello diversos mecanismos de defensa.
A nivel terapéutico, el psicoanálisis tiende a tratar aspectos "ocultos" de la persona. A la hora de explicar la psicopatología el psicoanálisis ortodoxo tiende a centrarse en los eventos pasados, explicándose la sintomatología actual en base a eventos vividos en etapas tempranas del desarrollo humano, en el que se visualizan diferentes fases según la persona se va desarrollando. La presencia de conflictos no resueltos en algún momento del desarrollo generará síntomas en el futuro, provocando regresiones a etapas vitales anteriores.
Para esta corriente, el núcleo de la vida psíquica es la pulsión o el instinto. En este aspecto los diferentes autores psicodinámicos han ido considerando que dichas pulsiones se centraban en diferentes aspectos, siendo en el caso del psicoanálisis más clásico la libido o el deseo sexual.
Además, se suele emplear el simbolismo tanto en la interpretación de la psique como en diversos tipos de terapia y tratamiento. Aspectos como los sueños y las manifestaciones inconscientes resultan de gran interés para explicar los contenidos mentales.

El conductismo

La corriente conductista, sin embargo, pretende estudiar de la forma más rigurosa y empírica posible la mente humana a través de su único correlato directamente observable: la conducta. Su máxima prioridad es lograr una explicación científica y contrastable del comportamiento. Busca pues una observación objetiva descartando en lo posible supuestos no comprobables.
Para los conductistas, la conducta está regida por la capacidad de asociación entre diferentes tipos de estímulos, las respuestas dadas ante estos y las consecuencias que dichas respuestas tengan. Por otro lado, se propone que nos regimos por leyes universales e inalterables. Simplemente captamos la información y a partir de esta reaccionamos de un modo concreto según sus características. 
Principalmente se considera que somos entes meramente reactivos a las condiciones de la estimulación, aprendiendo mediante la repetición de asociaciones. Sin embargo, algunas variantes del conductismo, como el conductismo radical, entienden que hay libertad y empoderamiento en la posibilidad de alterar nuestro entorno para que este nos influya tal y como queremos.
Este paradigma, y en especial el conductismo radical propugnado por B. F.  Skinnerse abstiene de atribuir un papel fundamental a los procesos mentales a la hora de explicar cómo nos comportamos, y la mente es considerada más bien como algo que aunque existe no puede llegar a ser analizado de forma objetiva. Las terapias creadas bajo este paradigma se centran en el presente, sin focalizarse en aspectos pasados, y pretenden modificar la conducta actual del sujeto que acude a consulta con el fin de hacerla más adaptativa mediante procesos basados en el aprendizaje.

El conflicto entre ambas corrientes

Estas corrientes de la historia de la psicología han sido a menudo contrapuestas e incluso descritas como totalmente contrarias. Las razones para ello son muchas y, de hecho, muchos autores consideran que el conductismo nació de la oposición a la metodología psicoanalítica
De entre las múltiples diferencias, a continuación destacamos ocho.

1. Objetividad vs Simbolismo

La corriente psicoanalítica se basa en conceptos que si bien reflejan un interesante punto de vista de la realidad y si bien se han manifestado útiles en muchos casos, no son contrastables a nivel empírico. Aspectos como el inconsciente, los sueños o la concepción de los diferente tipos de conflictos internos o las diferentes estructuras que forman parte del aparato psíquico son ampliamente discutidos por los conductistas, que consideran que solo es posible explicar el comportamiento humano a través de métodos empíricos.

2. De fuera a dentro: Personalistas vs Ambientalistas

Una de las principales diferencias o conflictos entre psicoanálisis y conductismo es la centración en diferentes aspectos. El psicoanálisis se centra en lo intrapsíquico. Considera que el origen de los trastornos mentales y las conductas desadaptativas se encuentran en una mala solución de los conflictos intrapsíquicos del sujeto, no siendo eficientes sus mecanismos de defensa para hacerles frente. 
Sin embargo, para el conductismo toda la conducta se explica a través de procesos asociativos los cuales van a venir determinados en gran medida por las características de los estímulos. Así, el conductismo prácticamente no tiene en cuenta factores internos, sino que se centra en aspectos ambientales y procesos elicitados por elementos externos a la psique.

3. Presente y pasado

El conductismo es un paradigma que se centra en el comportamiento y la conducta actuales. Si bien la conducta desadaptativa puede llegar a explicarse en base a un aprendizaje erróneo o a una falta de entrenamiento, lo principal tanto en terapia como en investigación es centrarse en el proceso presente. El psicoanálisis por el contrario tiende a analizar el comportamiento y la mente a través de la historia personal del individuo, su comprensión y análisis. Es decir, se basa en el pasado que originó los problemas, y por eso da mucha importancia a la infancia.

4. Explicación de la conducta

Para el psicoanálisis la conducta se rige por el concepto de pulsión, el cual es mediado por el yo para hacerlo coherente y aceptable para el superyó y el conjunto de la sociedad. Sin embargo, el conductismo explica la conducta en base a la repetición de la asociación entre estímulos y respuestas.

5. Concepto de personalidad

Para el conductismo la personalidad no es más que un patrón conductual aprendido a través de la repetición de estímulos, mientras que el psicoanálisis la considera una forma de gestionar y ajustar nuestros impulsos y pulsiones a la realidad social y la moral.

6. Mecanismos de actuación

Mientras el psicoanálisis se basa principalmente en la realización de análisis a los aspectos profundos y pretende sacar a la luz los diferentes conflictos sin actuar directamente sobre ellos, el conductismo se centra en enseñar al paciente nuevas conductas de forma directa a través del aprendizaje.

7. Objetivo de la terapia

El psicoanálisis pretende con su acción disminuir el nivel de tensión y de conflicto interno en el paciente a través de diversos métodos, mientras que el objetivo de la terapia conductista se centra en hacer variar la conducta hacia formas más adaptativas.

8. Transferencia y contratransferencia

La relación con el paciente es un aspecto de gran importancia en la práctica de la psicología. Sin embargo, estos conceptos son especialmente trabajados y utilizados por el psicoanálisis, estableciendo el conductismo una relación más aséptica con el fin de evitar fenómenos transferenciales más allá del establecimiento de una buena relación terapéutica.

lunes, 28 de septiembre de 2015

LA “SUPERACIÓN” DEL PSICOANÁLISIS ES DESCONOCIMIENTO DEL PSICOANÁLISIS CONCEPTO DE INCONSCIENTE

 

LA “SUPERACIÓN” DEL PSICOANÁLISIS ES DESCONOCIMIENTO DEL PSICOANÁLISIS CONCEPTO DE INCONSCIENTE

Por: LUIS SCHNITMAN*
Tomamos unas palabras de este autor, que sitúan con notable claridad el problema de la ‘superación’ del psicoanálisis, que se ha constituido recientemente como una posición gremial en varias ramas de la psiquiatría y  la psicología, en contra de la validez del psicoanálisis.
Es de especial interés su referencia a esta opinión por parte de Sartre y Hesnard, y sus sendas rectificaciones posteriores; si bien es justo reseñar que otros críticos han adherido a esta idea y la siguen sosteniendo.
En el fragmento seleccionado, el autor no entra a describir el contenido del concepto de inconsciente, dedicándose a resaltar su contraposición con las corrientes de pensamiento vigentes:
“El tema más importante de todos los que presenta el pensamiento de Freud, el más notable de sus descubrimientos, es el del inconsciente, pero desgraciadamente también es el más difícil de todos los problemas que planteó en el estudio del hombre. El pensamiento de Freud en ningún punto como en este del inconsciente se contrapone más radicalmente – por no decir más  escandalosamente – a la cultura de su tiempo. Hay una notable incompatibilidad entre lo que Freud propuso como esquema de la estructura psíquica y lo que toda la cultura de su tiempo había pensado del hombre. Hay una especial incompatibilidad, por ejemplo, entre el pensamiento de Freud y toda la doctrina evolucionista, en psicología, en antropología, en sociología; en filosofías como la de Hegel, todas las doctrinas fenomenológicas que surgieron contemporáneamente a su obra y que son radicalmente contrapuestas a su pensamiento, y por supuesto al pensamiento religioso de todo tipo y de toda índole, también se contraponen de la manera más clara, más abierta y más irreconciliable. Por lo tanto, para Freud era de esperar una gran oposición, silencio, rechazo, tergiversación, es decir, una pésima recepción para ese elemento extraño de la cultura de su época, el inconsciente.
Para los filósofos que creen tener las cosas claras y tienen una refutación rápida a la manera sartriana, hablar de pensamientos inconscientes es una contradicción en los términos, es lo mismo que no hablar de nada, es como hablar de hielo frito, porque un pensamiento es consciente por definición y punto. Así, hablar de sentimientos inconscientes es algo tan ridículo como hablar de un sentimiento que no se siente, de sentimientos insensibles. De manera que los filósofos comenzaron a refutar el problema en sus propios términos, pero para su propia desgracia, el problema no solamente era un hueso duro de roer sino que también era difícil de sospechar, y una vez que Freud produjo el tema, tampoco era fácil ocultarlo y ocultar la obra que alrededor de ese tema seguía creciendo en el campo de la antropología, de la lingüística, de la terapéutica y de la crítica literaria. Esto no se podía acallar, y el mismo Sartre, después deberá reconocer que su claridad (en “El ser y la nada”) es pura ignorancia, y que el psicoanálisis es indispensable en el mundo moderno.
Otro autor muy notable, Dr. Hesnard, había escrito un libro por la misma época de El ser y la nada que denominó “El universo mórbido de la culpa” en el cual se producía una gran superación del pensamiento de Freud, superación saludada con gran alarde en el prólogo del doctor Wallon, presidente del Instituto Francés de Psicología; pero unos 22 años más tarde, el Dr. Hesnard produjo otro libro que se llama ”La obra de Sigmund Freud y su importancia para el mundo moderno”, que publicó en el año 1963, en el cual descubre también lo mismo que Sartre, que la superación del psicoanálisis era un desconocimiento del psicoanálisis.
Esa historia de la superación es una historia muy interesante y la traigo aquí a cuento, como una alerta sobre la dificultad intrínseca del tema que vamos a tratar; una dificultad contra la que desgraciadamente no podemos hacer nada, porque hay cosas que son difíciles en su propia esencia, que no dependen de nuestra exposición, aunque podamos hacer un esfuerzo para simplificarlo. De la misma manera que no se puede enseñar la doctrina de Einstein, por ejemplo, en términos de aritmética elemental, hay también una parte fundamental del pensamiento de Freud que no se puede simplificar demasiado y debemos aceptar el trabajo de abordarlo.”1
*Médico psicoanalista. Miembro Fundador de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Asesor de la Secretaría de Salud Dptal. del Valle, en Clima Laboral y Psicoanálisis Comunitario. R. M. 6840
1Extracto de ‘Psicoanálisis y Criminología’, de Estanislao Zuleta. Editorial Espejo. 1986. Medellín. Colombia.
 
tomado de: http://www.calicultural.net/la-superacion-del-psicoanalisis-es-desconocimiento-del-psicoanalisis-concepto-de-inconsciente/